Castillo de Zorita de los Canes (GUADALAJARA)

Texto publicado por María Ruiz, el 28 Diciembre 1997

© Antonio Herrera
Cronista Oficial de Guadalajara

El Castillo en 1997

Zorita de los Canes (Guadalajara)

Estado actual del castillo de la Orden de Calatrava.

La rehabilitación del castillo alcarreño de Zorita de los Canes se iniciará a comienzos del año próximo. La primera fase de las actuaciones tiene un presupuesto de 100 millones de pesetas.

La primera fase de la rehabilitación del castillo de Zorita de los Canes, dará comienzo a primeros del próximo año. Según ha asegurado la delegada de Cultura, María Jesús García, el proyecto ya está adjudicado y las actuaciones del mismo saldrán a subasta a primeros de 1998. Como se recordará, los propietarios de la fortaleza, la familia Becerril, lo vendieron al Ayuntamiento al precio simbólico de una peseta el pasado mes de febrero. Desde entonces se ha tratado de encontrar financiación para rehabilitarlo y ahora, después de que la Junta decidiera meterse en el proyecto, se emprenderá la primera fase de las obras, que costará 100 millones.

La alcazaba de Zorita de los Canes, cuya historia ha transcurrido pareja a la de la localidad durante siglos desde que se construyese en tiempos de la España musulmana, verá cómo se rehabilita parte de su estructura después de que se haya aprobado ya el proyecto de la primera fase de las obras. Ahora, según aseguró a ABC la delegada de Cultura, María Jesús García, solo queda subastar estas actuaciones.

Estas obras forman parte, sin duda, del proyecto del futuro parque arqueológico de Recópolis y su centro de interpretación, que por cierto, ya se encuentra muy avanzado según expresó García.

El estado de la fortaleza que el maestre Ruy Díaz puso a punto entre finales del siglo XII y principios del XIII, se encuentra en un lamentable estado y necesitará de una inversión millonaria para recuperar su estructura y su distribución originales. La alcazaba deja vislumbrar aún tres de sus antiguas dependencias, pero será costoso recuperar las dos superiores y el resto de las estancias, según aseguraba el alcalde de Zorita, Dionisio Muñoz.

Su situación se agravó, aún más, si cabe con el derrumbamiento de una de las paredes, que se desplomó a primeros del presente año a consecuencia de las abundantes lluvias que se produjeron.

Centro cultural comarcal

La aspiración del alcalde de la localidad es convertir el castillo en un gran centro cultural para la comarca, pero Muñoz es consciente de que ver este sueño hecho realidad es labor de muchos años.

Pese a ello, existen varios estudios realizados por la Junta de Comunidades y por la Diputación de Guadalajara en los que se establece la situación real del edificio y el valor de las obras de recuperación. Asimismo, organismos e instituciones como la Universidad de Alcalá de Henares y el INEM han mostrado su interés por participar en la restauración de esta significativa fortificación. Una fortaleza cuyos orígenes no están perfectamente claros, pero que la mayoría de los expertos lo sitúan en la España musulmana. Según los cronistas árabes, el castillo se construyó cuando la villa de la zona se llamaba Racupel, en la época romana.

Pero la mayoría de los estudiosos coinciden en destacar que es muy posible que las piedras de las que surgió esta fortificación procedieran de la visigoda Recópolis, ciudad que el Rey Leovigildo ordenó construir en honor de su hijo Recaredo.

El castillo vivió tras la reforma a la que le sometió Ruy Díaz, entre el siglo XII y XIII sus mejores momentos, y se convirtió en uno de los más fuertes y mejores existentes en Castilla.

Refugio de la Orden de Calatrava

En aquellos días los caballeros de la Orden de Calatrava se encontraban refugiados entre las paredes de la fortaleza, en huida y retirada de los almohades, según relata Antonio Herrera Casado, cronista oficial de Guadalajara. Allí se preparó la orden para afrontar nuevas batallas, junto a otras tropas cristianas, contra los árabes. El resultado fue el triunfo en la famosa batalla de Las Navas de Tolosa, tras de la cual, los de Calatrava volvieron a Zorita y la convirtieron en Encomienda Mayor del Reino.

Más tarde, la importancia de la alcalzaba fue decayendo, pese a que aún pudo ver las diversas rencillas que se sucedían entre los caballeros de Calatrava que luchaban por hacerse con el maestrazgo.

Más tarde, con la llegada de las monarquías absolutas, Zorita y su alcazaba fueron enajenados y así, en el año 1565, Felipe II vendió villa y castillo a don Ruy Gómez de Silva, su privado, a quien el rey daría también el título de Duque de Pastrana. En 1572 fundó un mayorazgo que incluía Zorita y su castillo.

Éste pasó luego a su hijo, don Rodrigo de Silva y Mendoza, y más tarde a los descendientes del duque de Pastrana, hasta que en el año 1732 los duques del Infantado vendieron esta zona a Juan Antonio Pérez de la Torre, antecesor de los condes de San Rafael. No obstante, el título honorífico de Comendador de Zorita siguió existiendo hasta el siglo XVIII.

Su estructura

El castillo se encuentra en estos momentos muy deteriorado, mostrando en ruina gran parte del recinto y sobre todo su interior. Pero, afortunadamente, su estructura es aún visible y algunos detalles de la misma demuestran su importancia y su originalidad. Es una construcción que se asienta sobre una lastra de piedra de unos 10 metros de altura flanqueada por tierras muy empinadas. Presenta dos entradas pero solamente una es practicable: la de poniente, llamada "puerta del hierro" a la que se llega por un empinado y curvilíneo camino desde el pueblo, flanqueando el pasadizo por un muro reforzado con torreones en los esquinazos.

Esta puerta muestra un doble arco: uno de herradura y otro ojival. Es un magnífico ejemplo de portalón con la marca de dos civilizaciones fundidas en él. La otra puerta, hoy impracticable, es la «torre albarrana» que es un alto portalón de doble arco apuntado.

El recinto del castillo tiene dos partes: el albácar o patio que hoy está totalmente desierto y que se separa del recinto del castillo propiamente dicho por un hondo foso cavado en la roca.

En las esquinas y en los medios muros se levantan fuertes torres defensivas y de refuerzo. En el interior se observan las huellas de las estancias que se distribuían en dos y en tres pisos en torno a un probable patio central en el que había y aún se ven restos, un aljibe y un pozo. El extremo sur del castillo es el más interesante y mejor conservado.

Castillo de Zorita de los Canes

En 1085 conquistaron los cristianos este lugar. Años después, Alfonso VII, que había repoblado este enclave con mozárabes aragoneses, entregó el lugar a la familia de los Castros, quienes en vez de guardarla para el poder real, se hicieron por la fuerza sus señores feudales, amenazando

en ocasiones incluso a la monarquía.

 

HISTORIA

En 1169, el joven Alfonso VIII, apoyado por los Laras y los ejércitos concejiles de Alcalá, Guadalajara, Atienza, Toledo, Soria y Ávila, más el apoyo de los caballeros calatravos, consiguió recuperar Zorita para la corona castellana. Al año siguiente, en 1170, Alfonso casó con doña Leonor de Inglaterra, y la ofreció en arras el castillo y lugar de Zorita.

Poco después, en 1174, Zorita era entregada a la Orden de Calatrava, que la recibió en la persona de su maestre don Martín Pérez de Siones, quien lo convirtió en cabeza de una Encomienda lo transformó en firmísimo bastión pleno de tropas, caballeros y armamentos.

Zorita fue sede de la Mesa Maestral Calatrava desde finales del siglo XII a comienzos del XIII. Fue el maestre Ruy Díaz quien más laboró en este sentido. En los siguientes siglos, esta fortaleza del Tajo fue protagonista de algunas aventuras guerreras, especialmente revueltas y luchas civiles de los calatravos.

En 1565 fue adquirida al Rey por don Ruy Gómez de Silva, luego premiado con el título de duque de Pastrana, de donde también era señor. En 1572, este magnate fundó un mayorazgo en el que incluyó la villa de Zorita y su castillo. Pasó a su hijo don Rodrigo de Silva y Mendoza, y luego a sus descendientes los duques de Pastrana, hasta que en 1732, los duques del Infantado, a quienes por sucesión había correspondido la casa pastranera, vendieron este enclave a don Juan Antonio Pérez de la Torre, antecesor de los condes de San Rafael. El título, ya solamente honorífico, de Comendador de Zorita, continuó existiendo hasta el siglo XIX.

EL CASTILLO

Su estructura es un complicado sistema de murallas y puertas, de torreones y ventanales amalgamados a lo largo de los siglos, sobre los que luego ha llegado la ruina, de modo tal que hoy se hace difícil tener una cabal idea de su primitiva forma. No obstante, una cosa es clara, y ésta es su adecuación perfecta a la meseta estrecha que culmina el roquedal en el que asienta. Así encontramos que la planta es alargada, de norte a sur, estando rodeado todo el recinto de fuerte muralla, hoy desmochada en gran parte. Y el acceso a este bastión militar se hacía y aún hoy se hace, por dos caminos, penetrando al mismo por dos puertas.

El primero de estos caminos ascendía de forma suave desde el valle del arroyo Bodujo, y protegido por poderosa barbacana, atravesaba la torre albarrana, una de las piezas mejor conservadas y más atractivas de este edificio, entrando a la parte del albácar o patio de armas del castillo. Desde él, se entraba a la fortaleza a través de una puerta abierta en la muralla y de un puente levadizo de madera, ahora inexistente, que saltaba el hondo foso tallado sobre la roca. La otra forma de entrar se hacía por un camino zigzagueante, estrecho, y sometido al control directo de las murallas y torreones, por la cara poniente del castro, arribando hasta la puerta principal, sumamente interesante por cuanto muestra superpuestos un primer arco apuntado de tipo gótico, y otro arco interior, más antiguo, netamente árabe, en forma de herradura.

En este castillo encontramos muchos detalles que ofrecen la evocación y el testimonio preciso de los tiempos primitivos de la fortaleza. De una parte destaca la iglesia del castillo, construcción religiosa románica, de una sola nave, de planta rectangular sin crucero, rematada a oriente con un ábside de planta semicircular.

Al sur de este templo encontramos otro amplio patio en el que, adosados al muro de mediodía de la capilla se ven sendos enterramientos de caballeros calatravos, posiblemente maestres de la Orden. Además es curiosa la gran sala del moro.

Otro detalle extraordinario de este castillo es la torre albarrana que vigila la entrada al castillo por el camino de ronda puesto a oriente. Se compone de un cuerpo de torre muy elevado que engarza con el recinto amurallado de la meseta. Tenía almenas y terraza, más algunos vanos saeteados. Bajo ella pasa el camino a través de dos arcos apuntados, adornados con cenefa de puntas de diamante, y una cartela en la que se lee Pero Díaz me fecit Era 1328. Está ampliamente rastrillada esta puerta, de tal modo que los atacantes que quisieran penetrar por élla, se exponían a recibir la correspondiente lluvia de piedras, aceite, etc, con que desde arriba podían ser obsequiados.

 

Parte del Castillo Parte del Castillo

En este castillo encontramos muchos detalles que ofrecen la evocación y el testimonio preciso de los tiempos primitivos de la fortaleza.

Zorita fue sede de la Mesa Maestral Calatrava desde finales del siglo XII a comienzos del XIII.

El castillo de Zorita se encuentra en un cerro de forma alargada, cerca del río Tajo. Perteneció a la orden militar de Calatrava. Su historia empezó a despuntar con los musulmanes. En 926, se menciona como punto clave en la sublevación contra el califa de Córdoba Abderramán III. El edificio se estructura en varios espacios. La zona interior del recinto se divide en dos partes: una eclesiástica y otra castrense.

HISTORIA
Su historia se remonta a la etapa musulmana, aunque existen fuentes que nos indican que también hubo presencia visigoda. Fue reconquistada definitivamente por Alfonso VII. Perteneció a la Orden de los Calatrava, quienes iniciaron numerosos cambios.

DEFENSAS
La fortaleza se ubica en un cerro elevado de difícil acceso. El recinto se adapta al terreno. Está rodeado de una muralla de forma zigzagueante. En la actualidad, las torres están desmochadas. El foso se encuentra excavado en la roca y, para sortearlo, se construyó el puente levadizo que proporcionaba acceso al recinto.

MATERIALES
Como ha sufrido diversas reformas a lo largo de su historia, sus materiales son muy dispares. En una primera etapa, se hizo de tapial. Más adelante, se reformó en sillarejo. Y, por último, se utilizó el sillar. Este último se usa también en los ángulos y en las partes más visibles del edificio. El sillarejo es piedra poco trabajada y el sillar es piedra totalmente labrada.

FUNCIONES
A lo largo de su historia, el castillo ha cumplido una doble función. En 1174, cuando pasó a manos de la Orden de Calatrava, cumplió una función defensivo-religiosa. Pero también funcionó de residencia cuando pasó a formar parte de los dominios de don Ruy Gómez de Silva y de su mujer, la princesa de Éboli, quienes realizaron cambios para poder habitarla.

OTROS ASPECTOS
Hoy apenas se puede percibir, pero su forma era zigzagueante como muchas fortalezas manchegas. Destacan también sus accesos con diferentes remates: uno en arco gótico y de herradura, otro con forma de torre y otro -el que comunica con la población- con arco califal y reforzado por uno gótico.

ESTADO ACTUAL
Se mantuvo en estado de ruina durante todo el s. XIX. Actualmente, se conserva en relativo estado pues muchas partes han ido desapareciendo con el paso del tiempo. Se encuentra próximo a la ciudad de Reópolis, fundada por el rey visigodo Leovigildo. Es propiedad privada y no tiene uso.

TORRES

El recinto, que se extiende por el cerro, poseía una serie de torres defensivas que en la actualidad se encuentran desmochadas. Una de ellas es de mayor altura y grosor que las restantes, aunque esto no significa que fuera la torre del homenaje. Se encuentra situada en el sureste del edificio y poseía un acceso con forma de torre.

SITUACIÓN

Esta zona, denominada Zorita de los Canes, se sitúa en la parte más meridional de la provincia de Guadalajara. Varias poblaciones llevan la denominación de Zorita como es el caso de Albalate de Zorita o Almonacid de Zorita. El río Tajo transcurre por estas zonas. La fortaleza de Zorita se encuentra, concretamente, en la margen izquierda del dicho río.

Grandes Oportunidades: BONITO CHALET en parcela de 525 m² por sólo 69.000 €. PARCELAS desde 9.000 euros. Magnífico Local de Negocio para Hostelería 220.000 euros .
http://www.angelsalamanca.es